La práctica enseña el modo como el aspirante puede aproximarse a la realización de la Esencia o Divina
Inmanencia. Esto incluye un estudio general, dedicación reverente (devoción) y la ejecución de todo acto
sin aspirar a sus frutos.
Semejante práctica varía de acuerdo a la evolución individual según su creciente capacidad de reaccionar
ante la vida en sus aspectos objetivos y subjetivos.
Además del estudio constante y la práctica de la acción impersonal, el Suddha Dharma insiste en que cada
aspirante ejercite el Raya-Yoga (Concepto de Unidad, acciones generadoras de unidad y adoración o
contemplacion al principio divino).
La meditación se debe practicar en tres planos de conciencia con referencia al triple aspecto de Brahm,
o sea con forma-Saguna-(Seres espirituales, Maestros de luz); sin cualidades - Nirguna (Luz en la cámara
etérica del corazón); y Trascendente -Suddha-, incluye además la práctica de elevar el estado consciente
normal del hombre. Desde los planos inferiores a los planos
superiores, manteniendo al mismo tiempo una actitud de aproximación
(Suddha Bhávana) hacia el aspecto
inmanente de la divinidad como atman (Principio de vida).
Ayuda intensamente a esta práctica, la entonación de yapas del mantra que expresa
el conocimiento adecuado. Tales mantras consisten en sílabas de poder místico que armonizan
las partículas de los distintos cuerpos del aspirante poniéndolos a tono debidamente.
Cabe agregar que las tres acciones efectuadas con miras al bienestar universal:
Yagna; Tapas y Dana, contribuyen a alcanzar la realizacion.
Yagna, en su sentido más profundo es la acción con conocimiento de la Inmanencia Divina; Tapas
es el estudio o investigación filosófica acerca del Suddha-Brahm y la evolución cósmica, y Dana consiste
en una dedicación y entrega total de sí mismo por medio del amor devocional (Bhakti) a Dios.