CONOCIMIENTO vs. SABIDURÍA


Es evidente que para realizar cualquier acción, sea esta de índole material o intelectual, se requiere contar en forma previa con un apropiado y cabal conocimiento de lo que se va a ejecutar, si éste no se posee o es insuficiente la calidad de su resultado dependerá proporcionalmente al conocimiento adquirido.

En la actualidad el conocimiento en general está logrado y basado en el aspecto material de la vida, en lo objetivo, tangible y en aquello que se muestra y demuestra a través de los sentidos, de lo corporal, sin embargo sin la intervención de la mente analítica y la memoria sería imposible retener lo aprendido en el transcurso del tiempo. En las últimas décadas se ha incrementado la investigación hacia campos más subjetivos del conocimiento, como son el estudio de la mente (psiquis) y las emociones.

Hoy podemos apreciar que al saber se le ha separado, estructurándolo, agrupándolo por temas según corresponda a ciencias, artes, filosofías, religiones, etc. Se imparten sus enseñanzas en aulas y academias de variados niveles por docentes que lo recibieron de sus antecesores y así sucesivamente se ha incrementado lo que se llama conocimiento “racional”.

Es dable reconocer, sin embargo, un aspecto del “conocimiento” que traspasa el umbral de lo objetivo, que todavía constituye utopía para muchos, pero que para otros es la Esencia Raíz de la Existencia, base de toda investigación, mirado desde el punto de vista de la introspección profunda. Aunque se hace difícilmente comprobable por los métodos tradicionales, sí se le puede percibir como presente, impulsando y creando toda la manifestación concreta.

Desde la perspectiva de lo subjetivo e intrínseco, sin ir más lejos, ya es una realidad descubierta por algunos físicos (Einstein entre otros) que la materia concreta y tangible, no es más que energía en reposo y que ésta a su vez está presente en la totalidad del Universo. Hasta hoy es lo que se conoce, sin embargo, aún no se ha estudiado e investigado el cómo dicha energía promueve la estructura corporal del hombre y su funcionamiento. El laboratorio sutil y profundo del ser humano hasta hoy no se ha incursionado. El saber adolece de este importantísimo y vital conocimiento.

En tiempos remotos cuando no existían espacios ni organizaciones para impartir conocimientos, el ser humano se valía sólo de su mente, del pensar, del reflexionar y de la meditación. Mucha de la sabiduría la cual llegó a través de dicho procedimiento, se conserva hoy en escritos, pero sin poder descubrir aún su aplicación práctica. Estos sabios pensadores son escasos hoy, tampoco se toman en consideración sus revelaciones de antaño, reinando en plenitud solo lo concreto y la racionalidad de las ideas.

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